El EEAT no perdona ni a los antiguos ni a los que van de modernos
Cada poco tiempo escuchamos la misma frase: «mi web funciona, lleva años así». Y la abrimos, y en efecto, lleva años así. Con un texto que podría haberlo escrito cualquiera para cualquier negocio del sector, porque de hecho lo escribió alguien para veinte negocios distintos. Google a eso ya no lo llama «una web sencilla». Lo llama abandono.
El EEAT (experiencia, pericia, autoridad, confianza, por sus siglas en inglés) es, básicamente, la forma que tiene Google de intentar adivinar si detrás de un texto hay alguien que sabe de lo que habla.
Llevamos muchos meses viendo otro problema: contenido generado por IA de arriba abajo sin que nadie lo haya revisado después. Suena a la solución perfecta al problema anterior: rápido, actual, sin coste de redacción. Y sin embargo el resultado, para Google, no es tan distinto de la web de 2017.
Porque el texto que sale de un prompt genérico también es intercambiable. Si le pides a un modelo «escribe sobre por qué contratar un fontanero de confianza en Madrid» te va a dar prácticamente lo mismo que le va a dar a los otros doscientos fontaneros que hicieron la misma pregunta ayer. Nada en ese texto viene de haber destapado tuberías reales, de conocer los problemas típicos de los edificios de una zona concreta, de saber lo que de verdad le preocupa a un cliente cuando llama con una fuga. Es información correcta, pero sin experiencia real. Y la experiencia es, literalmente, la primera letra de las cuatro.
Así que sí, dos webs completamente distintas, una parada en el tiempo y otra recién salida de un modelo de lenguaje de inteligencia artificial pueden terminar compitiendo por cuál queda la última en el posicionamiento de Google. Por motivos distintos, pero con la misma raíz: ninguna de las dos demuestra que hay alguien real detrás que sabe de lo que habla.
Lo que estamos haciendo nosotros es usar la IA donde ayuda de verdad, para estructurar, para acelerar lo mecánico. Pero el contenido final pasa por alguien que conoce tu negocio, que te ha hecho preguntas concretas, que redacta correctamente los detalles que tú conoces como buen profesional del sector.
Si te preguntas por qué tu web no posiciona bien, prueba a hacerte esta pregunta antes que ninguna otra: si alguien busca en tu texto una prueba de que sabes de lo que hablas, ¿la va a encontrar, o va a encontrar lo mismo que en la web obsoleta o genérica de tu competencia?

